Coincidencias…lol

dos-gotas

La vida es del cará. Da más vueltas que un tiovivo. Y tiene cada coincidencias que le dejan a una la sorpresa anidada en el cuerpo, a veces para siempre.
Un día amanecí con dos amigos con el mismo nombre y apellido. Para ser exacta, con los mismos dos nombres y dos apellidos.  Todo el mundo no puede darse el lujo de encontrar un doble perfecto. Aunque no sé si realmente sería un lujo; de cierto modo también quiere decir que no se es único (al menos en el nombre) y ya sabemos que la singularidad es uno de los bienes más preciados del mundo moderno, postmoderno, globalizado, qué sé yo…

Lo cierto es que he puesto mis señas en Google y no he tenido éxito. No hay otra Sayli Sosa Barceló por ahí. Sin embargo Carlos Manuel Álvarez Rodríguez existen dos, que yo conozca. Y los dos son mis amigos. No exactamente amigos desde el punto de vista de Facebook, o sí.

Al primer Carlos Manuel lo conocí en el tiempo en que se siembran las amistades de verdad. Era el niño más alto del aula y las niñas suspiraban por él. De las cuatro Saylis del grupo (léase Zahyly, Sahili, Zaily) el escogió a la de apellido Palmero para ser su novia y ella iba ufanándose de su.. pastilla, calificativo antepasado de mango y sinónimo de pasta. Nótese que la persona amada ha sido crema que se unta en el pan o la galleta, medicamento y fruta dulce de olor tan sabroso como la pulpa. No se me ocurre qué le depara el destino a la manera de llamar al enamorada.

En fin, que el Carlos Manuel avileño era un filtro en Matemática, jugaba bien al baloncesto y siempre trató a las muchachitas con delicadeza. Estudiamos juntos en la Secundaria, luego el preuniversitario y como no teníamos la misma afinidad en materia de letras y números, él se hizo Informático y yo, bueno…, ya saben.

El otro Carlos Manuel Álvarez Rodríguez supongo que también tuvo amistades sembradas en la primaria. Imagino que fue la “pastilla” o el “colirio” de alguna chiquilla y quiero pensar que siempre las trató con cariño. No creo que se le den fácil las Matemáticas porque escribe muy bien y para un mortal un don ya es suficiente. Él dice que es buen bateador en el softbol, que va de líder en una liga manigüera, pero eso, insisto, es lo que él dice.

A este Carlos Manuel lo conocí por la huella que va dejando en el mundo escrito y digital, y por Facebook. Al muy condenado se le da de maravillas la cosa de cronicar y encanta con el palabreo, la metáfora, una suerte de psicología urbana muy particular que posee, ahora que lo urbano es tan polisémico, aunque, no se engañe, no es habanero na…

Pero Facebook también es del cará. Amanece con cada noticias que anidan la tristeza o la alegría en el cuerpo, a veces para siempre.

El primer Carlos Manuel, el rubio alto y serio, ya no vive más en Cuba. Ha cambiado su foto de portada por una imagen de Key West y ahora se leen felicitaciones y bienvenidas que terminan en esa contracción novísima que es lol, cuando no lmfao y que no sé exactamente qué significa. No nos despedimos porque cuando un amigo de la infancia muta a esa otra categoría que es compañero de estudio, no hay despedidas y una apenas se entera. A veces con los amigos-amigos tampoco hay adioses, porque duelen. Un adiós siempre duele. Y hace ya mucho tiempo que los adioses están de moda. La gente se viste con ellos y se va por ahí, a cualquier lugar, y se sufre, en cualquier orilla.

Y aunque Facebook le asegura a una no perder los amigos y recrea la ilusión de la cercanía, ahora me queda un solo Carlos Manuel Álvarez Rodríguez con el que compartir ideas, bromas, chuchos, lecturas, aspiraciones…

Solo espero que el tiovivo de la vida no nos sorprenda un día escribiéndonos con ese dejo de tristeza que nos obsequian los adioses,  “qué bueno saber de ti, lol.”

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Publicado por

Sayli

Soy "algo" que todos los días se (re)construye. Debo tener un punto de partida, un botón de inicio quizás, pero no lo encuentro. Tampoco la última orilla ni el malecón que me contiene. Escribo porque no se me da bien la política ni el sexo por dinero, lo cual me mantiene contando centavos, pero me deja dormir en paz.

3 comentarios sobre “Coincidencias…lol”

  1. Me encantó, qué bueno que te decidiste a hacer un blog, ya era hora. El periódico no alcanza para todo lo quieres escribir sobre esta vida tan polémica. Gracias por ser la primera de nosotros, los de Invasor, en romper el hielo. Desde hoy te sigo.

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