Arroz con churre no da risa

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En realidad iba a escribir del talento de Osvaldo Gutiérrez Gómez y de su más reciente exposición de caricaturas costumbristas. De lo bien que se le da captar las esencias de las cosas y redefinirlas con apenas unos trazos impregnados, eso sí, de la gracia que a los nativos de esta isla se les da bastante bien. Osval, como se le conoce en el mundo del humor gráfico, ha construido su nombre y su obra sobre la base de una agudeza y rigor encomiables.

Con su finísimo sentido del humor aprendió a lidiar con las complejidades de una redacción periodística, a saber que a veces las verdades no son dichas  porque se supone no es el momento adecuado, y que a veces ese momento no llega.

Por eso es que ahora no escribo de su exposición que, sin embargo, es la mejor defensa de la calidad y el compromiso que acompañan cada una de sus estampas.

El hecho es otro, no sé si el primero de su carrera, pero ojalá el último. Resulta que el diario Juventud Rebelde ha declinado publicar una de sus estampas en la que pone sobre el tapete un asunto tan doméstico y falto de segundas lecturas que hasta sorprende, aun cuando a estas alturas ya debíamos estar curados de espanto.

Por algún motivo la crítica abierta a la calidad del arroz que se produce en Cuba no pasó el o los filtros en JR. Tal vez está muy “fuerte” para algunos, aunque segurito no tanto como sentarse dos horas diarias a tratar de separar los granos de la churre.

Que esto pase precisamente ahora no hace sino confirmar el escepticismo de quienes no creen en la posibilidad de transformar la prensa cubana, ni desde afuera ni desde adentro, para que deje de ser panfleto obediente con aires de periodismo disciplinado, y comience a ser Periodismo a secas, sin adornos ni apellidos. Es que si tal error se comete con un asunto doméstico y poco estratégico (aunque es cierto que para los cubanos el arroz y los frijoles son sagrados), qué se podría esperar de aquellos que sí definen como, digamos, ¿cuándo dejarán de circular dos y tres monedas?

Si ni siquiera uno se puede quejar de forma seria y de frente y decir a las claras que nos comemos ese arroz porque no hay ningún otro, y no porque nos gusta, no andamos por el camino correcto, ni han servido de nada los congresos y las reuniones.

A lo mejor habrá que esperar a que el tema llegue a la agenda del equipo de Cuba dice, el más reciente intento de demostrar que se puede hacer un casireportaje de más de 1.30 minutos de duración y que al fin podemos preguntarle a la gente en la calle otras cosas que no sean si le gustan los tatuajes o los piercings.

En realidad debía haber escrito sobre lo inteligentes y graciosas que son las caricaturas de Osval, pero después de una hora escogiendo los cuatro vasitos de arroz de la comida de esta noche, lo que salió, ya ven, fue churre y no me da risa.

 

 

 

 

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Publicado por

Sayli

Soy "algo" que todos los días se (re)construye. Debo tener un punto de partida, un botón de inicio quizás, pero no lo encuentro. Tampoco la última orilla ni el malecón que me contiene. Escribo porque no se me da bien la política ni el sexo por dinero, lo cual me mantiene contando centavos, pero me deja dormir en paz.

2 comentarios sobre “Arroz con churre no da risa”

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