A medio camino, el delegado

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El mejor gobierno es el que desea hacer feliz al pueblo y sabe cómo lograrlo.
(Thomas Macaulay)

                                                                                             

                                                                                                            A veces un delegado de circunscripción es como un llanero solitario, de esos de las películas del Oeste de los años ’50, con el revólver a la cintura y el polvo del camino resecándole la garganta. Ni un vaso de agua para apaciguar la sed y el sol le ofrecen. Carga solo con las penas y los malestares del pueblo, cual peregrino pagador de promesas ajenas. Y como nada o poco resuelve, dicen, no trabaja.

La gente es mala y no merece, susurra el cantor. La gente piensa que del cielo caerá más que agua y piden milagros a uno de los suyos que ha dado un paso adelante cuando el resto lo dio hacia atrás. Olvidan que con el gesto no mucho ha cambiado y que para que cambie en verdad, mucho ha de hacerse.

A veces el delegado quiere hacer y no puede. Desea, por ejemplo, asfaltar las calles del barrio para que no se joroben las llantas de las bicicletas o no se les rompan los tacones a las muchachas. Desea, también, solucionar de una vez el viejo problema del agua en el edificio o el bombillo de la esquina, para que las abuelitas no tengan miedo de sacar el perrito en las noches. Desean el delegado y la delegada que su comunidad esté limpia siempre, y el carro que recoge la basura llegue hasta allí porque la carreta deja mucha churre, y en un cascarón de huevo pueden vivir plácidamente un mosquito y sus huevos, o una familia de moscas, y el dengue y el cólera son problemas de todos, no solo del médico, y que en el consultorio no falten la doctora ni la enfermera,…

A veces el delegado se cansa de andar de oficina en oficina, él, que recibe a los vecinos en la sala de su casa luego de que lo aborden en la bodega a camisa quitá, pues el pan no lo parece y la leche se cortó otra vez. Y en la oficina le dicen que debe esperar, porque el director está reunido, ¿será esa la reunión que resuelva la tubería?, se pregunta, pero la compañera repite que debe esperar más o, mejor, venir mañana, porque hay una visita de “arriba”, del nivel central, ¿usted me entiende verdad?

Él comprende, seguro. Toma sus papeles, los pone debajo del brazo y se va por donde mismo vino. En esos papeles no hay planes de inversión, ni presupuestos, ni proyectos de acuerdos. En esos papeles van preguntas, problemas, cuestionamientos más que planteamientos. En esos papeles va una semilla, la simiente de la participación popular y acaso el delegado no es solo un llanero solitario, sino, también, un jardinero solitario, alguien que tiene el encargo de plantar las dudas a ver si un día germinan y paren respuestas.

Pero a veces el delegado no es más que un personaje oscuro, como el villano de las películas silentes o del Oeste que siempre termina por desaparecer, y en silencio camina las cuadras sin saludar a la gente que le confió su voto y su voz, y no mira el salidero, la basura, el bache, la abuelita que no sale ni al balcón y se va por donde mismo vino, sin tomar nota ni conciencia. Se va a esperar que termine su tiempo, que para castigo el calor es suficiente.

Ojalá el delegado sea finalmente, y como dice su inscripción de nacimiento, una polea bien aceitada, que no se trabe ni chirree. Que mueva el resto de las poleas de abajo para arriba y que el movimiento continuo, no la inercia, le devuelvan el impulso de arriba para abajo. O que en lugar de verticalismos seamos capaces de construir horizontalidades, para que el poder del pueblo no se quede a medio camino entre el pueblo y el poder.

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Publicado por

Sayli

Soy "algo" que todos los días se (re)construye. Debo tener un punto de partida, un botón de inicio quizás, pero no lo encuentro. Tampoco la última orilla ni el malecón que me contiene. Escribo porque no se me da bien la política ni el sexo por dinero, lo cual me mantiene contando centavos, pero me deja dormir en paz.

Un comentario sobre “A medio camino, el delegado”

  1. te recomiendo que te leas un articulo en cubadebate de alfredo guevara,en una reunion en la univercidad de la habana con alumnos y profesores de la facultad de quimica,aborda varios temas de interes y hace un breve pero real e interesante comentario sobre el delegado y el poder popular.

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