La importancia de un carajo

Hace dos años escribí estas líneas. Pero hace dos años no tenía el blog. Por eso las rescato ahora, cuando la pérdida sigue siendo así de grande.

Carajo era hasta entonces casi una mala palabra. La televisión se cuidaba de pronunciarla; tan comedida y puritana nuestra tele.
En los barrios sí, allí sí se gritaba, a voz en cuello, para lo bueno y lo malo. Es raro que una misma palabra sirva para todo.
La encontré en los medios un día en que Chávez mandó a los yanquis de mierda a ese impreciso lugar, de la forma menos diplomática, pero acaso más sincera y radical.
Ahora Chávez ha muerto y temo que la escondan, la estilicen, la olviden. Olviden que sirve para muchas cosas, sobre todo para decir la verdad.
¡Cómo duele, carajo!

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Publicado por

Sayli

Soy "algo" que todos los días se (re)construye. Debo tener un punto de partida, un botón de inicio quizás, pero no lo encuentro. Tampoco la última orilla ni el malecón que me contiene. Escribo porque no se me da bien la política ni el sexo por dinero, lo cual me mantiene contando centavos, pero me deja dormir en paz.

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