El viento trae hambre de abrazos

Eduardo GaleanoA los 74 años, en un hospital de Montevideo, Eduardo Galeano cerró los ojos y dejó que el viento silbara dentro de él por última vez.

Sabía el uruguayo que cuando llegara este día, el viento seguiría estando, porque el viento, no recordaba exactamente si lo había dicho Vallejo, a veces cambia de aire.

También Galeano cambió de aire. No encuentro otra explicación para esta hambre de abrazos que sobreviene.

Silba el viento dentro de mÌ. Estoy desnudo. Dueño de nada, dueño de nadie, ni siquiera dueño de mis certezas, soy mi cara en el viento, a contraviento, y soy el viento que me golpea la cara.

La ventolera. El libro de los abrazos.

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Publicado por

Sayli

Soy "algo" que todos los días se (re)construye. Debo tener un punto de partida, un botón de inicio quizás, pero no lo encuentro. Tampoco la última orilla ni el malecón que me contiene. Escribo porque no se me da bien la política ni el sexo por dinero, lo cual me mantiene contando centavos, pero me deja dormir en paz.

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