Mabuhay ka….

Mabuhay ka es una expresión  filipina que  significa Bienvenido
Mabuhay ka es una expresión filipina que significa Bienvenido

Manny Pacquiao se hizo boxeador en Filipinas, en Kibawe, un pueblito que no está en el mapa. Allí aprendió de un tío que debía golpear siempre, golpear mucho, golpear duro. Siendo un chiquillo se fue de casa sin permiso para probar suerte en la capital del país y le dijo a su madre, por teléfono, que lo hacía por ella y sus hermanos, para sacarlos de la miseria. Cuando Manila le quedó chiquita y no había nadie que quisiera someterse a la molienda de su boxeo, su manager y él cruzaron el Pacífico y luego el Atlántico.

En Estados Unidos, Manny, que era un total desconocido, utilizó los puños, acaso lo único que tenía, para darse a conocer. Desafió a cuanto campeón se vanagloriaba de serlo y, poco a poco, fue construyendo la leyenda. Se puso en manos de un buen entrenador, Freddie Roach, y no paró hasta conseguir ocho cinturones en ocho categorías diferentes.
El filipino obligó a los americanos a fijarse en la islita al sudeste del continente asiático, porque de ahí venía Pac-Man, que así lo nombraron, el hombre que no se cansaba de noquear a sus rivales. Manny hizo mucho dinero. Más hicieron los que organizan el show del boxeo a ese nivel.
Con el dinero ganado a golpe de sangre, sudor y lágrimas, literalmente, volvió a Filipinas y, desde la Cámara de Representantes de SU país, ha impulsado obras de beneficio social para los más pobres. Está de más decir que en Filipinas Manny Pacquiao es un hijo pródigo, un hijo que regresa siempre y que, para muchos, es como si no se hubiera ido.
En el pueblito donde nació, en Manila, y en todas partes, la gente sigue sus peleas y hasta siente los puñetazos en pleno rostro, los extenuantes asaltos, la campana salvadora, y ríe cuando el referee levanta el brazo ganador, o sufre cuando pierde con Mayweather, mientras Manny llora con sus ojos hinchados, y la sangre mezclada con el sudor, le embadurna el torso desnudo.
Todo eso lo he visto en la Televisión Cubana, en un documental que trasmitió el Canal Educativo, el martes o el miércoles, ya no sé bien. Y no puedo dejar de preguntarme qué tan distinta sería Cuba si los que se han ido sin permiso, a probar suerte cruzando el Atlántico o el estrecho de la Florida, pudieran regresar como hijos pródigos y no cargaran sobre sus hombros el pesado fardo de la traición y el olvido.

La traición es cosa seria y no creo que aplique en la mayoría de los casos. El olvido es un invento para borrar lo que no nos gusta, lo que nos da miedo, lo que no podemos entender. En realidad la gente no olvida.

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Publicado por

Sayli

Soy "algo" que todos los días se (re)construye. Debo tener un punto de partida, un botón de inicio quizás, pero no lo encuentro. Tampoco la última orilla ni el malecón que me contiene. Escribo porque no se me da bien la política ni el sexo por dinero, lo cual me mantiene contando centavos, pero me deja dormir en paz.

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