Fe de erratas

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El gobierno de los Estados Unidos ha tardado 33 años y 45 días en hacer justicia. Apenas ayer, expirado el plazo dado al Congreso para “pensar” en la propuesta del presidente Obama, se ha enmendado un error colosal, una errata de más de tres décadas, un disparate inexplicable que tiene, casi, mi edad.

Cuba, oficialmente, ha sido tachada de la lista de países que patrocinan el terrorismo, como quien desaparece un garabato de una hoja de papel, como quien pasa la página a cientos de amenazas y mentiras porque ya no quiere seguir leyendo; así, sin más. Y habrá quien se pregunte, con razón, ¿si el trámite era tan fácil, si bastaron 45 días para utilizar la goma que borra la tinta indeleble, por qué demoraron tanto?

Estar en una lista podría no tener mayores consecuencias para un país como el nuestro, acostumbrado al pugilato y a la autodeterminación que emana de esa actitud de no bajar la cabeza, si el encabezamiento del “papelito” no aludiera a apoyar actos contra la integridad de los estados y las personas, y viniera acompañado de medidas coercitivas y de castigo. Estar en esa lista sería menos absurdo si no fuera la sangre de los cubanos la que entintó el suelo, cada vez que desde Miami ordenaron poner una bomba, ametrallar un hotel, o explotar un avión en pleno vuelo.

A partir de ahora, podría despejarse el cielo, permanentemente nublado ― a mis 30 apenas guardo una imagen de “claridad” en la Isla, asediada hasta el infinito por los ciclones, el subdesarrollo y el bloqueo― y podríamos ver el horizonte, mientras caminamos hacia él. No quiere decir que las coordenadas de ese trayecto vendrán desde el jardín del vecino que se decide a hablarnos de frente.

Pero, como a los inocentes que han sido encarcelados, no uno, sino decenas de años, esta suerte de “libertad” que se nos reconoce por decreto desde Washington nos sabe agridulce. Sin albergar rencores que nublen el juicio y alteren la ecuanimidad que precisan los tiempos que se avecinan ― y sin besar la mano que sostiene, todavía hoy, otros látigos―, Cuba aplaude su salida de la lista donde nunca debió estar, con la certeza de que tal gesto no es dádiva, sino justicia.

decreto

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Publicado por

Sayli

Soy "algo" que todos los días se (re)construye. Debo tener un punto de partida, un botón de inicio quizás, pero no lo encuentro. Tampoco la última orilla ni el malecón que me contiene. Escribo porque no se me da bien la política ni el sexo por dinero, lo cual me mantiene contando centavos, pero me deja dormir en paz.

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