Rodar “por la izquierda”

Rodar “por la izquierda”
(Tomado de OnCuba)
En la escala de aspiraciones de muchas personas, el automóvil se coloca por encima de la motocicleta. Pero en esta Cuba de carros usados con precios prohibitivos y absurdos en el mercado estatal (al concluir el 2014 solo se habían comercializado 50 autos y cuatro motos, por valor de 1,2 millones de CUC) ese horizonte queda demasiado lejos para la mayoría.
De manera que acceder a un “motor” podría ser, entonces, la alternativa lógica, si no fuera porque también este medio de transporte, en las 11 agencias de venta de la Corporación CIMEX tiene iguales precios disparatados. No obstante, y sin contar con estadísticas oficiales, (lo que llamaríamos “a ojo de buen cubero”) se puede afirmar que el número de ciclomotores en Cuba ha aumentado exponencialmente en los últimos años.

A la existente escudería de Karpatys y MZ heredados de los antiguos países socialistas, más los clubes de Harley Davidson, Honda, Yamaha y Kawasaki, y algún que otro Jawa y Ural sobrevivientes, se ha añadido un parque de las llamadas “motorinas”, eléctricas o de combustión interna.

Lo curioso y paradójico es que la legislación vigente prohíbe la entrada de las últimas. En su página web la Aduana General de la República (AGR) aclara que “la importación de motocicletas con motores de combustión interna (gasolina o diesel) por viajeros no está permitida, independientemente de la cantidad de cc de su motor o la velocidad máxima que alcanzan”. Las eléctricas sí pasan el filtro, pero deben cumplir ciertos requisitos como el de “(…) que la potencia no exceda los 1000 watts y su velocidad máxima no sea superior a los 50 Km/h.”Motorinas en Ciego de Ávila /Foto: Sayli Sosa

¿Motorinas en paracaídas?
Al taller de Tony, en la ciudad de Ciego de Ávila, llegan diariamente alrededor de 10 de estas motorinas para arreglos y mantenimientos. “Yo me había quita´o un poco, porque tengo problemas en la columna, pero la demanda es grande”, explica el mecánico, quien asegura que los propietarios no son solo “gente de la calle”, sino abogados, trabajadores del turismo, ingenieros, “hasta los médicos del ébola”.
Pregunto si tiene una idea de cuántas motorinas circulan hoy en la ciudad y no es capaz de darme un número. “Yo tengo en mi celular 177 contactos”, comenta un cliente que espera el diagnóstico de su “italika”, genérico por el que se conoce a la mayoría de este tipo de motocicletas de combustión interna que ruedan hoy en Ciego de Ávila.
Como los propietarios de autos antiguos, los dueños de este tipo de motorinas se conocen e, incluso, se organizan. A mediados de 2014, luego de que se les prohibiera la circulación en predios avileños, una parte de ellos se reunió con las autoridades de Tránsito en la provincia. De ese encuentro apenas se obtuvo el primer reclamo: volver a las calles. Pero el problema fundamental sigue intacto. La ilegalidad pica y se extiende, pues una vez que están en el país no existen mecanismos para inscribirlas en el Registro Nacional de Vehículos del Ministerio del Interior.
Los instrumentos jurídicos cubanos relacionados con estos asuntos están diseñados para un contexto en el que no se incumplan las regulaciones aduaneras y la adquisición se dé a través de las agencias de venta; sin embargo, la realidad muestra otro escenario. Con una lógica demoledora, Tony el mecánico dice: “las motorinas no cayeron en paracaídas, entraron por la Aduana, dinero de por medio”.
A modo de material didáctico para los viajeros, la AGR publicó en su sitio online, el año pasado, un reporte de decomiso de dos motores en piezas, camuflados en generadores eléctricos. De los cientos que entraron, incluso ensamblados, por las mismas fronteras, no ha habido noticias.
El listado oficial de los precios en 2014, cuando se autorizó la compra a personas naturales en las agencias de la Corporación CIMEX, tasaba en alrededor de 10 000 CUC una motocicleta de combustión interna. En el mercado informal, sin embargo, el costo más alto es apenas la mitad. Portales web, diseñados para la compra-venta de todo tipo de artículos, como Revolico, Porlalivre, Cubanísima o Bache Cubano constituyen un termómetro de esta dinámica. Allí, incluso, se promocionan ofertas que dicen contar con “papeles”.
“SE VENDE SCOOTER MARCA HONDA 50cc CON CHAPA, PRECIO: 4500.00. YAQUELIN. Contacto: #######”.
Sobre este particular de los “papeles”, el cliente que esperaba en el taller de Tony explica que puede tratarse de aquellas que fueron inscritas como reposición de un motor viejo. Hace poco más de un año las agencias SASA comercializaron unidades de motor, además del resto de las piezas y accesorios, y varios propietarios “convirtieron” Karpatys en Suzukis, un trámite del que todo no está claro.

Lo cierto es que, principalmente, en las capitales de las provincias, tanto las motocicletas de combustión interna como las eléctricas de más de 1000 watts de potencia campean por su respeto; ilegales, pero amparadas por un acuerdo tácito de tolerancia y permisividad hasta tanto se decida lo contrario.Anuncio en una página digital para ventas en Cuba /Tomado de Tuenvíoacuba

Ley vieja, nuevos tiempos
La pauta jurídica para la importación de vehículos automotores en Cuba data de febrero de 1979. El Decreto 40 de ese año establece el Reglamento sobre las importaciones de vehículos automotores no comprendidos en los planes estatales y su traspaso. De esa fecha a la actualidad apenas se han modificado los instrumentos legales en este acápite.
En abril de 2009, la Gaceta Oficial publicó la Resolución Conjunta número Uno, entre la AGR y el Ministerio del Transporte, modificativa de un instrumento homólogo firmado dos años antes, que establecía los requisitos para la importación de motores y carrocerías de vehículos ligeros, incluyendo cuadros y unidades de motocicletas.
Tal documento abrió una ventana, avales y autorizos mediante, para la compra en el extranjero de partes y piezas; mas el intervalo duró muy poco. Menos de un año después, en enero de 2010, la resolución fue derogada, sin mayores explicaciones.
Hasta ese momento, los cubanos solo podían comprar y vender los autos con fecha de fabricación anterior a 1959, un estatus que cambiaría a partir de septiembre de 2011, una vez fue puesto en vigor el Decreto 292 del Consejo de Ministros, contentivo de las Regulaciones para la trasmisión de la propiedad de los vehículos de motor. El 3 de enero de 2014 entraría en vigor el Decreto No. 320 del Consejo de Ministros que estableció “los principios y procedimientos generales que regulan los trámites para la transmisión de la propiedad de vehículos de motor por compraventa o donación, entre personas naturales cubanas con domicilio en el territorio nacional y extranjeras residentes permanentes, temporales y de inmobiliarias”.
Tales ajustes en las leyes dejaron fuera, sin embargo, asuntos como la legalización del parque de motocicletas de combustión interna o eléctricas, de más 1000 watts, que ya estaban en la Isla, de las que no debe existir un inventario real dada su naturaleza ilícita.

Las tiendas en divisas ofertan a veces modelos de ciclos eléctricos, a elevados precios /Foto AP

En Cuba, “la limitada infraestructura vial y los elevados costos del combustible automotor”, además de “la necesidad de evitar el incremento de la contaminación del medio ambiente” suponen un escenario favorable para el uso de motores eléctricos y de combustión interna, más económicos y con menor impacto en el entorno.
Todos los entrevistados  expresaron el deseo de que se les permita inscribir sus vehículos, una suerte de convalidación para aquellas que ya están en la calle (tal y como sucedió en el sistema de la vivienda con las que habían sido vendidas antes de que fuera permitido), aun cuando se mantenga la prohibición de la importación (lo cual, de paso, no es un escenario “ideal”).
Este paso supondría ingresos al estado por concepto de impuestos relacionados con la inscripción y trasmisión de la propiedad, el gravamen sobre los ingresos personales, el pago de los sellos timbrados para obtener la licencia de conducción, así como ampliaría el mercado potencial para la venta de partes y piezas.
Los propietarios de las motorinas son conscientes de que se mueven sobre ruedas “por la izquierda”, pero prefieren empujar los límites para comprobar hasta dónde ceden, mientras llega la solución.

Tomado de: http://oncubamagazine.com/sociedad/rodar-por-la-izquierda/ © OnCuba

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Publicado por

Sayli

Soy "algo" que todos los días se (re)construye. Debo tener un punto de partida, un botón de inicio quizás, pero no lo encuentro. Tampoco la última orilla ni el malecón que me contiene. Escribo porque no se me da bien la política ni el sexo por dinero, lo cual me mantiene contando centavos, pero me deja dormir en paz.

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