Júcaro: “Esto no lo quiero volver a vivir”

Tomado de Invasor

Jucaro no quiero volver (9).jpg

Con los ojos enrojecidos, Miguel Brindis Cruz mira al mar, ahora manso y gris, y me cuenta la madrugada más dura que un pescador como él ha vivido jamás. 

Su piel negra retinta se parece mucho a las gomas de caucho que, colocadas como barrera en la orilla, intentaron sin éxito detener al mar. Anda sin camisa porque después de tanto viento ha quedado una calma soporífera, asfixiante, y el hedor del sargazo putrefacto lo hace todo más insoportable. Lleva a la cintura una faja, o algo parecido, para que la columna aguante todo lo que falta por cargar.

En su casa, que estaba más fuerte que otras en Palmarito, ahí donde Júcaro se abre al Sur infinito, guardaron otros los televisores, las lavadoras, los refrigeradores. El jueves por la tarde dieron la orden de evacuación y nadie pudo llevarse las cosas, a diferencia de otras tantas ocasiones en que al pueblo lo han levantado en peso, con sus cerdos y escaparates incluidos, para que el mar no los borrara de un puñetazo.

Por eso el sábado, en la madrugada más larga de que se teJucaro no quiero volver (5).jpgnga registro en aquel litoral, Miguel y otros, con el agua al pecho y el viento armado de tablas y planchas de zinc filosas intentando cercenar sus cabezas, trataron de salvar del ahogo las pertenencias propias y de sus vecinos, que iban a la deriva como botes fantasmas en la noche cerrada. Llegó el momento en el que tuvieron que decidir entre la vida y las cosas. Y decidieron.

Caminando despacio al lado de un camión que se quedó hasta el último momento, atalaya salvadora del mar asesino y los objetos volando, llegaron hasta la casa de cultura, puesto de mando de la defensa civil. El agua seguía subiendo y supieron que tenían que salir también de allí.

900 metros avanzó la marea. Hasta donde nunca antes. Con una fuerza destructora no vista. El domingo fue el día más triste porque el mar se fue con todo.

Miguel cuenta y yo aprieto los dientes para que no se percate de que me horrorizo y tiemblo, y es entonces que dice “creo que me voy de Júcaro, porque esto no lo quiero volver a vivir”.

  • Escucha el testimonio de Miguel Brindis aquí.
Anuncios

Publicado por

Sayli

Soy "algo" que todos los días se (re)construye. Debo tener un punto de partida, un botón de inicio quizás, pero no lo encuentro. Tampoco la última orilla ni el malecón que me contiene. Escribo porque no se me da bien la política ni el sexo por dinero, lo cual me mantiene contando centavos, pero me deja dormir en paz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s