En Falla no se murió nadie

Irma en Falla

Tomado de Invasor

 

Ella quería regalarle el aguacate, y él que no.

“Es lo único que puedo brindarles”, decía.

Y él que “no señora, guárdelo que usted lo necesita más”.

Parada en el marco donde antes hubo una puerta, María Elena no mira el destrozo tras su espalda, sino al frente. Mira, mas no ve nada. Pareciera memorizar dónde estaba cada una de las pertenencias que ahora yacen debajo de una masa deforme de guano, varas y bloques al que todavía llama “mi casa”.

Pero yo creo que ni siquiera está pensando.  Continúa leyendo En Falla no se murió nadie

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