Welcome to Virginia

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(Tomado de OnCuba)

En Virginia, Ciego de Ávila, no se dan las manzanas como en Virginia, Estados Unidos. Probablemente muchos de los que viven en la pequeña comunidad avileña nunca hayan visto el bíblico fruto, más que en dibujos animados de la Cartoon Network que, dicho sea de paso, se ven en el canal Multivisión ─ a veces─ porque la recepción allí es muy mala. Seguir leyendo “Welcome to Virginia”

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Fuerte y amargo

Y él, que solo quería un café, una simple tacita del brebaje desperezador, tuvo que dar la media vuelta y tragar en seco. Primero le dijeron que no tenían azúcar, ni un grano. En el establecimiento contiguo la escusa fue otra: “demora”, “¿cuánto mas o menos, se puede esperar?”, “le dije que demora”.
No era de madrugada, ni siquiera de noche. Acababa de amanecer y la garganta, el cuerpo todo le pedía un sorbo del líquido negro y humeante, como si se tratara de un ritual para comenzar la jornada o de un aceite esencial. Dije que amanecía, pero no fui exacta. En realidad eran casi las 8:00 de la mañana, o sea, tal urgencia (y los adictos a la cafeína no me dejarán mentir) estaba totalmente justificada. Seguir leyendo “Fuerte y amargo”

Lejos de Dios y de Alá

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Hace unas horas Christopher Gunness confirmó lo que ya sabíamos. Al echarse a llorar desconsoladamente ante las cámaras de Al Jazzeera, mientras daba una declaración sobre la situación en Gaza, puso sobre el tapete, sin eufemismos, la inutilidad del organismo del cual es portavoz. Alguien me dijo una vez que peor es que no haya ninguno y puede que tuviera razón. Sin embargo, ni la ONU, ni la Liga Árabe, ni Dios, ni Alá,  ni nadie en este mundo ha impedido la masacre, el genocidio, la barbarie.

Unos porque no quieren y otros porque no pueden. Y mientras los más retuercen sus entrañas ante las imágenes de espanto, pero desde orillas demasiado distantes como para sentir en carne propia el horror, desde la seguridad de una sala familiar con tv plasma incluido, o desde los vericuetos a ratos informadores, a ratos desinformadores de Internet; otros pasan la página y miran para otra parte, sabrán Dios y Alá si porque no tienen entrañas, o porque no se creen, después de todo,  la monstruosidad que han construido.

Israel ha  dicho que cesaría el fuego en Gaza durante 72 horas,  por razones humanitarias, y ha durado menos esta promesa que las palabras afligidas de Christopher Gunness delante de la televisión, o la autoridad real de la ONU.

Todo esto si, mirándolo cínicamente y ya sin esperar nada, las lágrimas y los sollozos fueran verdaderos y si la tregua no fuera solo un amago de la baja Política.